Rumpelstikin (Version poda) – Cuentos infantiles

Las patrañas son como las bolas de nevada: conforme se cuentan, medran y medran carente parar. Hace un buen tiempo existió un molinero asaz mentiroso, que no tenía en cuenta sus acciones, y engañaba continuamente. Su corto clan pagada las consecuencias, ya que su actuación era bastante reprobable. A ninguno le agrada que me engañen y, en general, a los mentirosos se les mira asaz mal.

rumpelstikin-version-cortaUn buen día el molinero se pasó de la raya carencia menos que delante del mismísimo majestad del imperio. El mentiroso le afirmó al monarca que su hija era tan buena con los tejidos que podía transformar el desecho (yerba seca) en dinero. El gobernante, que era un ser codicioso y canalla, no se detuvo un instante a meditar que esto había de ser imposible, en tanto que la diferencia a través de el desecho y la riquezas es abisal… Solo un imbécil se creería semejante patraña, mas el majestad del cuento no era bastante avisado que afirmemos. Y el molinero menos aún, luego puso a su hermosa hija en un ahogo.

Por buenísima telar que afuera, la joven no podría sacar de el promontorio de yerba que el monarca le dio ni una serrín de dinero. Abiertamente era absurdo, mas en el momento que los seres codiciosos y mentirosos se juntan, pasan situaciones infrecuentes, como la del cuento. Lo deficiente es que su vida estaba en inseguridad, luego el majestad le había impuesto que transformara el desecho en caudal, o bien moriría al día después. Ante tal presión, y exento saber qué hacer, la joven hija del molinero lloró desconsoladamente mientras un momento.

De repente apareció en exactamente la misma habitación en que estaba encerrada la joven un hombre asaz jocoso, que deseó asistirla en su ocupación de crear caudal. A cambio de ese auxilio, el personaje enigmático le planteó un permuta. decidió que podía darle su collar a cambio de que hilara el relleno y la transformara en caudal. Fue tal como la joven salvó la vida al amanecer del día después, en el momento que la egoísta majestad llegó a la primera hora para compulsar si evidentemente tenía caudal en su cuarto. Al día después ocurrió lo mismo, y la vida de la joven fue salvada por el hombrecillo. Esta vez la joven le dio su aro como gratificación por el auxilio.

Mas al majestad todo la riquezas del planeta no le era suficiente, y deseó más. Por alcahuete anochecer sucesiva encerró a la joven molinera en una habitación colosal llena de paja. Por fortuna, el hombrecillo apareció para asistir a la chica, mas esta hoy no tenía prendas que brindar a cambio. Fue allá en el momento que el hombre le solicitó pellizco demasiado grande: su heredero. respondió que sin duda, exento pensarlo excesivo. Mejor salir de una muerte segura prometiendo la Luna, va a haber pensado la agobiada mujer.

Pasó el ciclo y pasó, y la joven se transformó en majestad. Al monarca le daba la sensación de que una costilla que creara dinero de el relleno no podía ser opción mejor en el planeta. Por lo menos se imaginaba la joven costilla, apareció el hombrecillo para buscar su última gratificación: la criatura de los reyes. La majestad estampida le afirmó que le podía entregar cualquiera otra ente que quisiese, con tal que le dejase a su hijo, mas el hombrecillo fue inflexible.

El hombrecillo reamente no era tan malo, y decidió entregar una ocasión a la majestad de quedarse con su bello hijo. Le planteó que adivinase su nombre. Para esto emplearía terna días, de la misma manera que habían hecho hace un tiempo con el desecho y la riquezas.

Por todas partes la majestad descubrió nombres, mas ningún era el del hombrecillo. Hasta el momento en que llegó por último el último mensajero que la majestad había agente a los confines de sus dominios. En un sitio recóndito y despoblado había hallado a un canijo que se hacía llamar Rumpelstikin. Fue con lo que la constante soberana logró salvar a su heredero.

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