Érase una vez…. – Cuentos infantiles

Érase una vez un caballero que salió por la tierra a buscar la vida y los acontecimiento. Yendo por un paseo se halló con cuatro animales: un bizarro, un galgo, un águila y una hormiga….”

De este modo comienza el cuento Los animales agradecidos y de esta forma comienzan tantos y tantos cuentos, realmente prácticamente todos: “Érase una vez…” ¿No es bonito?

En otro género de historia, un principio en tantas ocasiones repetido, habría perdido su gracia, se habría gastado. Mas no ocurre lo mismo con “Érase un vez…”. Siempre y cuando oímos estas terna palabras, nuestra atención se concentra de improviso, nuestro cuerpo descansa y nuestra imaginación se dispone a volar a un sitio de maravillas a en donde las alas del cuento llevar.

Vamos cumpliendo años, perdemos en parte nuestro espíritu aniñado, mas solo terceto palabras hacen que nos dispongamos a soñar nuevamente. Qué gran poder encierran esas terna fáciles palabras. Solo por esto actualmente merecerían un tratado.

Mas eso no es todo, porque la causa de los cuentos de hadas, cumple un papel esencial, sobre todo para los pequeños. Un papel que el teorético Negro Bettelheim llama “El peso de la externalización”.

Los cuentos de hadas asisten al chiquillo a entender y digerir sentimientos y pensamientos que su psique, aún en capacitación, no sabe cómo arrostrar. Ansiedades, deseos, afecto, aborrecimiento, temores…. Conmuevas que experimenta cotidianamente y que halla reflejadas en los cuentos que más le agradan.

Escaso, el mensaje de los cuentos de hadas no es un mensaje directo, no es una terapéutica sicológica. La razón del bebé no puede abordar sus conmuevas de manera directa. Por esta razón los cuentos no presentan a protagonistas contemporáneos en un planeta como el nuestro. No son historias reales de un planeta real lleno de riesgos, temores y frustraciones.

Los cuentos de hadas atañan, en cambio, a un planeta y un ciclo lejanos. A un reino de alucinación constituido por un estilo de símbolos, en que el valor cuenta y las historias tiene un colofón bienaventurado.

En esos mundos lejanos es adonde la criatura se siente seguro. Es allá en donde se ve capaz de hacer en frente de su lado obscuro, a los sentimientos que hoy reconoce como “malos” y de los que se abochorna. En los mundos de ficción se puede charlar de todo y todos, desprovisto miedo a resultar afectado.

Este es el esencial cometido de el modelo “Érase una vez”: aclarar que lo que se nos cuenta no son hechos tangibles, ni lugares y personas reales.

Muchos de los cuentos cuentan el relato de un bebé en un ambiente familiar en el que brota un enfrentamiento. Es un escenario colmado real, desmesurado semejante al nuestro. Mas merced a nuestro querido “Érase una vez” es posible separar el relato de nuestro cada día real. Cuando la criatura lo escucha al principio del descripción, sabe que se puede dejar llevar cara un cuento lleno de símbolos, en donde puede entregar brida liberación a su imaginación desprovisto temor a perderse.

“Érase una vez” es la pista de arranque cara un sitio y un duración lejano. Entonces, alén de las nubes, en donde se puede caer en enfadado precedentemente de remontar el vuelo y mariposear con alas prestadas.

Cuentos para pequeños

Alibaba y los 40 ladronesEl Espantajo PeludoAurora y AiméeEl ogro del bosqueLos terceto cerditosVencer a uno mismoEl chiquillo magoLa marimorenaMi pequeño caracolHeidiCondiciones de publicación de un cuentoLas mejores amigasEl rompecabezasEl abrigo de CristinaLos gorros coloradosEl arete de bronce

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *